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San Martín de los Andes fue fundada el 4 de febrero de 1898 por el coronel Jorge Juan Rodhe e incorporada a la Soberanía Nacional por orden del general Rudecindo Roca. La nueva frontera militar fue protegida por el Regimiento 3 de Caballería hasta 1907, cuando, por decreto del presidente Figueroa Alcorta, se dispuso su pase a la jurisdicción civil. Lentamente, se fueron estableciendo en el lugar diversos locales para atender las demandas de los pobladores. En ese momento, las calles y caminos eran precarias sendas de tierra, lo que convertía a las aguas en la más rápida vía de comunicación. El progreso económico se basó en la explotación forestal, la agricultura y la ganadería. El espacio cordillerano se dividió en sectores para la producción de alimentos, se desarrolló el cultivo de trigo y se instalaron cerca de 15 molinos harineros. La ganadería se dio en gran escala por ser una zona mallinosa, productora de buenas pasturas para el ganado. En tanto, en los jardines y patios de las casas se instalaron huertas y se plantaron árboles frutales. Con el tiempo, las cocinas hogareñas se convirtieron en verdaderas fábricas de dulces y jarabes. La costa del lago Lácar fue propicia para el establecimiento de diversas familias, lo que determinó la instalación de aserraderos y en ocasiones la formación de pequeños poblados, como el de Hua-Hum. A partir de 1937, con la creación del Parque Nacional Lanín, se modificó el perfil productivo de la localidad, lo que produjo un cambio sustancial en la vida de los pobladores: se restringió la tala de especies arbóreas, fueron desapareciendo paulatinamente los asentamientos lindantes con la costa del lago, se abrieron nuevos caminos y disminuyó la actividad agrícola-ganadera. Los cambios dieron lugar al surgimiento de la actividad turística, que se vio favorecido por la incorporación de lanchas en el lago, la apertura de caminos a los atractivos naturales y la creación de las primeras pistas de esquí en el Cerro Chapelco. A partir de la década de 1970, el turismo en la región creció enormemente. Las entidades bancarias otorgaron créditos accesibles, que fueron utilizados para desarrollar importantes emprendimientos, y llegaron grandes empresas interesadas en invertir en el nuevo destino turístico. Hoy, a más de 100 años de su fundación, San Martín de los Andes se ha convertido en una ciudad vigorosa, pero sin perder "el alma de pueblo" y el cuidado de la naturaleza.
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